jueves, 22 de octubre de 2015

Un relato de terror


Hacía ya veinte minutos que el reloj de la plaza mayor había dado las cuatro de la tarde, mi estómago no paraba de retorcerse buscando en sus propios jugos algo que digerir. Tengo un estómago muy activo, le gusta digerir y formar bolo con frecuencia, aunque nunca he comprendido para qué. 

Para qué sirve tanto trabajo vano, tanto movimiento para triturar lo triturado, para remover lo ya removido, para separar lo que he bebido de lo que he comido… 

¡Para terminar expulsándolo todo! 

Para volver a pedir alimento y volver a comenzar el mismo proceso. 

¡Yo pienso que esto es vicio!

Es vicio estomacal.

Comencé a caminar hacia una bocadillería.

Estaba cansada.

 ¡Que esa es otra!

¡Los caprichos del susodicho!

¡Si no le doy de comer me castiga con cansancio y mareo!

Así que he de darle "madera" para entretenerle o para que trabaje, (si es que quiero no desmayarme)

“Bocadillería la hartulenta” se llamaba el establecimiento.

Señalé un bocadillo de jamón y queso muy apetitoso (ya que he de darle alimento, al menos que sea de mi gusto y disfrute con sus mordidas y posterior masticado)

Asomaba del pan una larga lengua de jamón en la que se montaba como a caballo una lonsha de queso.

La dependienta me lo envolvió introduciéndolo en una bolsa de papel, muy rápida y diligente.

Nada más salir de la bocadillería, me senté en un banco de la Plaza Mayor y casi tan rápida como la dependienta, lo envolvió, desenvolví mi bocadillo.

Comprendí enseguida las prisas de la dependienta.

El único jamón que contenía el bocadillo era el que mostraba en forma de lengua, permaneciendo el pan vacío de todo rastro de jamón o de cualquier otra sustancia que no fuese el propio pan. (No hubiera venido mal un poco de tomate o de aceite). 

El queso que asomaba, era también el único queso que contenía el bocata, el grosor de ambos productos, era menor que el del folio en el que ahora estoy escribiendo.

El dilema que me surge ahora es que si se trataba de:


¿Un engaño para mí? 

¿O un engaño para mi estómago?

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