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martes, 21 de abril de 2026

El Reino de lo Desconocido

El Reino de lo Desconocido: Cuando los libros cobran vida

​"¿Recordáis esa sensación de cuando erais pequeños y un libro parecía tener el poder de cambiar la temperatura de la habitación? Leer no es solo pasar páginas; es abrir puertas a lugares donde el silencio se siente y la luna nos observa con recelo.

​Hoy, para celebrar el amor por las letras, quiero compartir con vosotros este pequeño relato. Es un homenaje a esos momentos de lectura compartida, donde la voz de quien lee es el único refugio frente a los misterios que habitan entre las líneas.

​Sentaos cerca, como Paqui y Pili, y entremos juntos en... 

​Los ojos de la nocturnidad

​—Sentaos aquí, Paqui y Pili; no, así no… Debéis pegaros a mí así, una a cada lado, para que podamos ver lo mismo los tres.

​—¡Vale! —contestaron ilusionadas y a dúo las dos niñas.

“Mientras que la noche se cerraba en la oscuridad, la inmensa luna se va escondiendo de prisa entre las nubes… ¿Es que acaso temía ser vista? Un escalofrío heló la espalda de los pequeños, a la vez que unos ojos, abiertos a la nueva penumbra, desprendían los escasos reflejos proporcionados por el blanco y oculto satélite”.

​—¡Tengo miedo, Sera! —susurró Paqui muy bajito.

—Yo también —dijo Pili con voz temblorosa.

​—Pssss —contestó su hermanito—. Tranquilas, que yo estoy aquí con vosotras; y, ya que mis manos están ocupadas, cogeos fuerte a cada lado de mi chaqueta…

“Los enormes ojos parecían no pertenecer a rostro alguno, vigilando en busca de algún despistado que, confiado en no ser visto, pasease la noche a deshora por el Reino de lo Desconocido”.

​—¿El Reino de lo Desconocido dónde está, Sera? —preguntó Paqui. A lo que Serafín, docto como el más sabio de los maestros, contestó:

​—Podría estar en cualquier lugar, Paqui. Cualquier lugar inexplorado podría ser parte de ese reino que, por fuerza, ha de ser infinito.

​—¡Ahhhh! —contestaron las niñas, no muy seguras de haber comprendido la explicación de Serafín.

“Se hizo un silencio… El silencio, aunque siempre está presente, no siempre es detectable; no siempre se nota la presencia de un buen silencio”.

​—¿Pero por qué, Sera?

—No lo sé, niñas…

“Como todo lo oculto, el silencio es un claro ejemplo de que siempre estará ahí, pero nadie que no hiciese caso de ese silencio podría detectar su presencia”.

​—Psss —Serafín, que intuyó las preguntas de Paqui y de Pili, acercó el dedo índice de su mano derecha a la boca y chistó. Casi en absoluto silencio.

​Paqui y Pili abrieron mucho los ojos y también la boca, pero enseguida la cerraron; no deseaban que sus palabras tuviesen la culpa de borrar aquella nada de silencio sepulcral que parecía inundar la noche en aquella supuesta… “NADA” nocturna.

“De pronto, los ojos se abrieron aún más enormes en el instante en que aquella nube apresurada olvidó, por un momento, la ocultación de la luna. Uno de sus fulgores, el más travieso de todos, aprovechó el nimio fragmento de tiempo, ya que se aburría soberanamente y estaba harto de no ser punto de atención entre las nubes; crecía dentro de sí aquella necesidad imperiosa de hacer brillar, como cada noche, su pizca de natural protagonismo…

¿Pero qué era aquel aire húmedo y caliente que asomaba a la cara de los niños? Bajo los ojos surgió, gracias al rayo travieso, el reflejo de una especie de sonrisa blanca y abierta que, a cada instante, se asemejaba más y más a un bostezo descoyuntador de mandíbulas; a la vez que un rugido mató en un instante al silencio”.

​—¡Socorro! —gritaron Paqui y Pili a la vez, mientras que Serafín cerró con fuerza extraordinaria las páginas de aquel pavoroso libro.

© Mercedes del Pilar Gil Sánchez

#DiaDelLibro #Relatos #LecturaEnFamilia


 


sábado, 28 de marzo de 2026

Poesía de primavera y libros.

Palabras que florecen

​¡Bienvenidos de nuevo a este rincón!

​A veces, los retos más sencillos son los que más nos hacen vibrar. Recientemente, me topé con un concurso que pedía entrelazar tres conceptos que, para mí, son la esencia misma de la existencia: leer, vivir y primavera.

​De esa mezcla de savia nueva y tinta fresca nació este pequeño poema que hoy quiero compartir con todos vosotros. Porque al final, cada libro es una semilla y cada lectura, una forma de florecer.


Renacer en Versos

​Bajo el sol que despierta la primavera,

se abren las hojas de un mundo por leer,

donde cada estrofa es la llama primera

que nos enseña el arte de vivir y de ser.

​No hay jardín más fértil que un libro abierto,

ni brote más tierno que el de una ilusión;

mientras el alma busca su puerto,

la lectura florece en el corazón.

#AbuelaTeCuenta.

"He decidido que este poema se quede solo aquí, con vosotros, lejos de concursos y publicidad, para que florezca libre en nuestro rincón de poesía, primavera y libros" 


jueves, 26 de marzo de 2026

Mentiras encadenadas

"A veces, los temas que nos proponen nos llevan a lugares oscuros que no esperábamos visitar. Este poema nació de un reto sobre las mentiras, y terminó convirtiéndose en esta historia de traición que hoy os comparto. Porque no todas las cadenas son de hierro..."

MENTIRAS ENCADENADAS

Tus palabras de mentiras,

Son mentiras enlazadas.

Forman frases de cadenas.

Que estrangulando me  matan.


Y pensar que en este tiempo,

Yo por ti mi alma daba,

Sin saber que esas cadenas,

En un mar, me ahogaban.


Derrumbaste los cimientos,

De mi alma ya entregada,

Ahora yo, me lamento,

De pensar en que te amaba.


Te amaba. Te amaba de tal modo,

Que tu desdén no notaba,

No notaba que al besarte,

Tú de mí te apartabas.


Y mira que me lo advertían,

Y yo a nadie escuchaba,

¡No te quiere, hermosa niña!

¿No ves que él no te ama?


Y yo nada advertía,

Porque yo sí que te amaba,

Y tal era mi locura,

Tan cieguecita estaba...


Que esa niña que hoy paseas,

Esa niña, es mi hermana,

Y enlazasteis cadenas,

de dolor que a mí me matan.


Copyrhig Mercedes del Pilar Gil Sánchez

Todos los derechos reservados  #AbuelaTeCuenta  #novela #poesía #poetas


El gran sueño de la capitana Lúa

​"A veces, el silencio de la casa se rompe con los pequeños ruidos de un sueño profundo. Quienes hemos compartido la vida con un perro sabemos que esos gruñidos bajitos y esos movimientos de patas no son simples reflejos: son grandes aventuras que ocurren detrás de sus ojos cerrados.

​Hoy quiero compartir con vosotros un poema muy especial que le escribí a mi querida Lúa. En sus sueños, ella no era solo una perrita valiente, sino una auténtica pirata surcando mares de avellana, armada con su espada de palillo y un corazón gigante.

​Os dejo con sus versos y con esta preciosa ilustración que captura ese instante de magia donde el salón de casa se convierte en el escenario de un abordaje épico. Porque, al final del día, no hay puerto más seguro que el hogar y los brazos de quien nos quiere."

Dormía plácida Lúa…
Mientras dormía soñaba
rugía enfurecida, 
y al poco, refunfuñaba…

Soñaba que era ella, 
una perrita pirata.

Ha construido un barco
con las cáscaras vacías
de muy ricas avellanas.

Ahora se cubre un ojo
con un pedazo de pana.
Lleva en su mano izquierda
un garfio de punta plana.

Con un palillo de dientes
confeccionó una espada;
un escudo con botones
de un abrigo de alpaca.

Se enfrenta al enemigo
como marino de guardia...

¡A las armas! Grita ahora
¡Vamos todos… A las armas!
Aborda el barco enemigo
con fiereza inusitada…

Ondea bandera de virus,
un bichejo de mil patas…

¡Ven a mí fiero enemigo…
Si es que tienes agallas,
hoy dejaré tu bandera
clavada en esta espada!

Degollaré tu trinquete
tu mayor, y tu mesana…

Correrás a palo seco,
Sin fuerzas y sin más ganas
¿Ves cómo crujen mis dientes
Ves en mi mano la espada?

Rebanará la corona
de esas, todas tus patas…

Me extraño de tantos ruidos…
y la miro extrañada...
Se le rechinan los dientes…
ojos, abría y cerraba…

¿Qué te ocurre mi Luita
Estás bien… Qué es que te pasa?
Mueve su pata derecha
como blandiendo la espada.

Me mira; pronto suspira 
suspira, muy aliviada.

Sé que piensa mi perrita
que no hay nada más seguro
que quedarse con mamá
Aquí, dormidita y en casa.

¿Vuestros compañeros de cuatro patas también hacen ruidos cuando sueñan?
Me encantará leeros en los comwntarios.

Copyright Mercedes Del Pilar Gil Sánchez 
#AbuelaTeCuenta #lasvacacionesqueiluminaronmivida #novela #españa

domingo, 22 de marzo de 2026

La Luna Sale a la calle...


La luna sale a la calle

Por Mercedes Del Pilar Gil Sánchez

​La luna sale a la calle

vistiendo batita blanca

y... juega, juega la luna

a escondite, entre cañas;

Hoy tiene miedo la luna

de que la retenga el agua.

​Quiere saltar entre estrellas

quiere retozar sin pausa

entre luceros y nubes

al sur de la vía láctea...

​Hoy tiene miedo la luna

de no ser luna de plata...

Tiene miedo de ese espejo

que en las aguas naufragara...

No quiere mirarse la luna

en las más tranquilas aguas

prefiere contar estrellas

ponerles nombre y nombrarlas...

Copyright Mercedes del Pilar Gil



jueves, 12 de marzo de 2026

Un amor de guardería (y con alguna letra de menos)


 ¡Ya está aquí la portada de Adelina! Un secreto entre "Vitor" y "Ade l ina"

¡Hola a todos!

Hoy estoy muy emocionada porque por fin puedo enseñaros la portada de mi nuevo cuento: "El corazón colosal de San Valentín", editado con mucho cariño en Sol del Sur.

En esta aventura, la pequeña Adelina descubre que el amor no tiene que ser gigante ni dar miedo con rosas asfixiantes o corbatas que parecen serpientes. A veces, el amor es algo mucho más sencillo... ¡y con faltas de ortografía!

Si os fijáis bien en la portada y la contraportada, veréis un secreto:

Él, que es muy chiquitito y está en la guardería, le ha hecho un dibujo donde pone "Ade l ina", ¡porque aún se pelea con los espacios!

Y Adelina, que no se queda atrás, le escribe notas a su amigo "Vitor", porque para ella esa "c" de Víctor todavía no ha invitado a merendar.

Porque así es el cariño de verdad a esas edades: imperfecto, tierno y escrito con el corazón (aunque se nos olvide alguna letra por el camino).

¿Os animáis a descubrir qué pasa con el corazón gigante de San Valentín?

martes, 10 de marzo de 2026

La Caracola Charlatana y un Pez despistado.

Abuela: ¿Sabéis, mis amores, que en la playa los tesoros no siempre son de oro? A veces, los más valiosos están hechos de recuerdos, espuma de mar y una pizca de magia.

Un día soleado, una niña muy curiosa llamada Lucía estaba en la orilla del mar. Había pasado toda la mañana construyendo un castillo de arena enorme, con torres y hasta una fosa para el agua.

Después de terminar su obra de arte, Lucía, que llevaba un pañuelo de colores muy alegre en el pelo y un bañador de rayas, se puso a chapotear feliz. ¡El agua estaba fresquita y salpicaba con alegría! Cerca de ella, medio sumergida en el vaivén de las olas, había una caracola grande y moteada que brillaba al sol.

Lucía, que sabía que las caracolas guardan el sonido del mar, decidió agacharse y probar algo divertido. Se acercó a la caracola y, con una gran sonrisa, dijo:

— ¿Hola, me escuchas?

Pero, ¡cuál fue su sorpresa! No fue el sonido de las olas lo que salió de la caracola. ¡No, señor! Desde dentro, con una vocecita que sonaba como un borboteo de burbujas, alguien le contestó.

— ¡Glu, glu! ¡Hola, pequeña humana! —respondió un pececito muy pequeño y muy simpático, asomando su cabecita por la apertura de la caracola, que usaba como si fuera un búnker marino.

Lucía se quedó con la boca abierta, ¡pero no de miedo, sino de asombro!

— ¡Un pez! ¡Un pez que habla! —exclamó.

— ¡Claro! Aunque en realidad estoy un poco perdido —confesó el pececito, con sus ojitos muy abiertos—. Estaba siguiendo una corriente muy rápida y, ¡puf!, me encontré aquí dentro. Me llamo Chispas, ¿y tú?

— Yo soy Lucía. Y este es mi castillo —dijo ella, señalando con orgullo su construcción de arena.

Chispas, el pececito, miró el castillo con admiración.

— ¡Vaya! Es muy grande. ¿Crees que podrías ayudarme a salir de aquí y volver al mar profundo, Lucía? —preguntó Chispas, un poco preocupado.

Lucía no se lo pensó dos veces. Con mucho cuidado para no asustar a su nuevo amigo, tomó la caracola entre sus manos y caminó suavemente hacia donde el agua ya no rompía con tanta fuerza. Allí, suavemente, inclinó la caracola hasta que Chispas pudo salir nadando.

— ¡Gracias, Lucía! ¡Eres la mejor constructora de castillos y la mejor rescatadora de peces! —dijo Chispas con un último salto alegre en el agua.

Y así, Lucía aprendió que a veces, si prestas atención, la magia del mar te regala amigos en los lugares más inesperados.

Copyrght:Mercedes del Pilar Gil Sánchez. 

#CuentoInfantil