sábado, 3 de octubre de 2015

OTOÑO

Otoño
Pisar las hojas secas,
mientras paseo por el parque.
Escuchar su placentero rugir,
Oír su crepitar, bajo mis pies.

Añorando otros tiempos,
En otros, maravillosos lugares.
Cuando sobre las hojas saltaba,
Sublimando con mis saltos,
Su delicioso gruñir.

Y mis jóvenes pies
Bullían exaltados de placer,
Protegidos, resguardados.
Abrigados, sumergidos,
En toscos zapatos, 

Anudados sus cordones con dos lazos.
Corrreteaban alegres, alborotados,
Buscando más crujidos,
Más musicales desgarros.

En carreras colegiales,
A las idas y venidas de la escuela.
Transportando sólo un libro,

Y muchos bellos colores.
A los que afilar su punta,
Siempre gastada… y siempre,
Dispuesta a ser otra vez afilada.

Atrapados, sin poder huir,
En una marrón e insustancial,
Mínima maletita de cartón,
Que siempre inquieta, 
Pendía de mi mano.

Escuchar de nuevo,
El rumor del viento,
A la caída de la tarde.
Que revive en mí el recuerdo,
De la voz tranquila,
de mi madre.

Oír el dulce cascabeleo,
De la lluvia golpeando,
En los cristales.

Oler el apacible aroma
De la sedienta tierra,
Que mitiga, ansiosa su sed,
En nuestros parques.

En un eternamente evocador…
Rumor de un nuevo otoñal grito, 
De un siempre nuevo Otoño.


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