analyticstracking.php

analyticsTraking

lunes, 23 de marzo de 2015

Carta número 3.122

Carta número 3.122

Adorada mía:

Mi bella y dulce amada, de nuevo te escribo unas líneas para calmar esta ansia. Esta ansia de ser tuyo, de sentirte mi amada.

Ayer, cuando estuvimos juntos y te ofrecí mi hombro sobre el que tú llorabas, sentí que me rompía, mi corazón se exaltaba. Y yo, adorada mía, por dentro, también lloraba.

¡No me digas que me quieres, dime por Dios que me amas!

Y explícame cómo puedes amar a quien tanto te daña.

Ese tipo al que quieres, del que estás enamorada, ¿No ves que siempre te engaña? Y a mí por dentro me hiere con puñales y navajas.

Ya no puedo soportarlo, ser tu amigo es mi  máxima desgracia y tan solo me consuelo, porque te veo en mis sueños junto a mí, aquí en mi cama y no quiero despertarme, no quiero que te vayas, siguen mis ojos dormidos. Soñándote tú me amas. Te sueño en sueños despiertos y hago eternas las mañanas.

Temo oír sonar el móvil y descubrir que me llamas y temo más tu silencio, tu ausencia que a mí  me mata.


Ansío que estemos solos y esos besos de amigo que a veces pongo en tu cara… acercaré a tus labios  los míos, te rozaré con mi alma, pondré mis cinco sentidos y entonces…estoy muy seguro, que…  En un beso sabrás cuanto han callado mis ansias.
Comprenderás con el beso que tú también  me amabas.

Copyright © 2015 AbuelaTeCuenta All raights reserved