En estos días donde el mundo se llena de máscaras y colores, yo prefiero buscar los disfraces que no se ven a simple vista. Porque el Carnaval no solo ocurre en las calles; ocurre también en el silencio de una alcoba o en el rincón más profundo de un sentimiento.
A veces, para estar cerca de quien amamos, no necesitamos lentejuelas, sino convertirnos en su propia sombra. Otras veces, nos disfrazamos de noche para velar un sueño y dejar que un "te quiero" se escape, muy despacio, entre los dientes.
Hoy os comparto dos poemas que nacen de esa necesidad de ser otro para ser, más que nunca, nosotros mismos. Bienvenidos a mi particular Carnaval de sentimientos.
Me disfracé de tu sombra (1)
#Carnaval; #Disfraces
ME DISFRACÉ DE VIENTO
para entrar por tu ventana,
y rozarte la mejilla
muy temprano, en la mañana.
Sin que tú me conocieras,
fui caricia en tu garganta,
revolví tus pensamientos...
desperté tu calma blanca.
Iba vestida de brisa,
transparente, alborotada,
para besarte los ojos
sin que me vieras la cara.
Y al marcharme con el sol,
me llevé de tu mirada
el disfraz de este secreto...
que mi alma, muda, guarda.
©Mercedes del Pilar Gil Sánchez
#AbuelaTeCuenta
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tus comentarios son utiles e importantes
Gracias por tus palabras.