Viene el mar vestidito de plata,
con su falda de espuma y de sal,
a cantarle un romance a la orilla
y a la noche, su manto acunar.
Se reflejan los faros lejanos,
como luces que quieren bailar,
mientras duermen los barcos de vela
en el fondo de su hondo mirar.
No hace falta buscar las palabras,
la marea las sabe contar;
solo el viento que cruza los puentes
se las lleva contigo a soñar.