sábado, 5 de diciembre de 2015

¡Toda mi ropa ha encogido!!!

No me lo puedo creer!!!

¡Toda mi ropa ha encogido!!!

Ha debido de ser,

¡Un gnomo travieso!

¡Quien la ha embebido!

¡Si no la he tocado!

¡Tampoco lavado!…

¿Por qué se ha contraído?

La guardé cual tesoro el año pasado,

Cuando huyó de aquí el frío.

Ahora, a su regreso, la he rescatado,

Del tristísimo armario donde la había metido.

¿Será quizá una venganza?

¿Será un tonto enfado que la ropa ha cogido?

Por más que lo pienso…

¡No sé, No sé qué habrá sido!

Si la hubiesen robado… Lo habría entendido.

Si tuviese agujeros, podría explicarme...

Lo acontecido,

Serían ratoncillos celosos... De mis ropas de abrigo...

O si fuesen polillas, las que hubiesen gozado,

De mis dulces galas y tan buen apetito.

¿Pero?… ¿Encogerla?

¿A quién se le ha ocurrido tan horrible delito?

Y dejarme sin ropa...

Castañeando mis dientes, por culpa del frío.

¿A quién beneficia este sin sentido?

Si no fuese tan caro,

Si no hiciese frío…

Buscaría al culpable,

En otros rincones, en otros armarios,

En otros arcones, en otros lugares,

Que pudiera estar escondido.

Miraría en los roperos,

Llenos o vacíos.

¡Hallaría al culpable de este desatino!


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