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sábado, 26 de mayo de 2018

En espera perpetua de tu dingolondango


Enturbió el otoño mi flébil tronco de encina

descamando mi piel un esplín de cápsulas tribales

que conjeturó en dobleces, cuitas y males.

Enmascaró su venusto regazo, un impúber verano

enmarañando mis sangres, plúrimas de vida

y quedé atropando las hojas legadas a mi vida;

raqueando estelas de nostalgias debidas.

Ahogada en ti, arrimada de adarce, 

en espera perpetua de tu dingolondango.


© Copyright 2018 Mercedes del Pilar Gil Sánchez #AbuelaTeCuenta