jueves, 8 de septiembre de 2016

El mil!

—Mamá ¿Por qué los números sólo son diferentes del cero al nueve?—

—¡No te entiendo Merceditas!

¿Qué quieres decir?

Todos los números son diferentes, no únicamente los que van el uno al nueve.—

—Ya, mamá, pero… están compuestos por esos mismos números….

Sin embargo, cada uno tiene un nombre propio, siendo que se repiten.—

—¡No digas tonterías Merceditas!—

—¡Pues no son tonterías!

¡Te lo explico, mami!

El diez tiene nombre propio. “Diez” pero sus números no son propios de él.

Para que el Diez sea Diez tiene que pedir prestado un uno y un cero, no tiene un número propio, tan propio como su nombre...

El once, tiene que decirle a dos unos que se coloquen en fila para ser once, siendo que su nombre es inequívoco. "Once".—

—¡Ay, Merceditas cómo lo complicas todo!—

—No, mamá, lo que es complicado es saber por qué los números cuando pasan del nueve, tienen que buscar un compañero o más para poder formarse.

Imagínate que por ejemplo... El mil encuentra tres ceros charlatanes para llevar detrás, y vuelven loquísimo al uno. Pues ya no querrá volver a ser mil nunca más.

Si “mil” tuviese un número propio como lo es su nombre… No tendría que soportar tantos ceros.

Imagínate mamá, que yo soy el uno, y mi amiga Mar, Marga y Tina, van detrás de mí todo el rato charlando, porque ellas son iguales, como trillizas charlatanas, y yo más tiesa que un garrote, sin brazos y sin poder taparme los oídos… ¡Sería horrible mamá!—

—Lo sería, sí. Jajajajaja.—

—¡Mamá no te rías que esto es muy serio!—


—¡Jajajajaaaaa No, si no me río cariño!—


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