viernes, 3 de mayo de 2013

LA CONFERENCIA DE ANA


Aquella mañana, Ana se despertó muy temprano y de un salto, se levantó de la cama.
Debía darse prisa en vestirse pues no quería llegar tarde a clase.
El día anterior, la señorita Rosana la había nombrado para un trabajo muy especial.
-Ana- Dijo la señorita Rosana –
- ¿Tú tienes mascota, verdad?-
- Sí, señorita, tengo un perrito que se llama Yoda – - Respondió Ana encantada de ser escuchada por su profesora-
- ¿Mañana podrías darnos una conferencia sobre el cuidado de las mascotas.? ¿Querrías?
- Sí, ¡Claro que quiero!. – Contestó Ana muy convencida –
Y desde entonces, estaba intranquila, pensativa y muy pero que muy nerviosa, quería hacerlo muy bien, así que se pensó un montón de posibles preguntas y un montón de posibles respuestas.
Deseaba hacerlo muy bien y dejar en sus compañeros una idea inequívoca de qué es una mascota, así que su preparación le costó un poco de insomnio.
Tardó en dormirse preparando mentalmente la charla de la mañana siguiente y hasta soñó aquella noche con conferencias, perritos, gatos, y en muchas mascotas.
Se vio en sus sueños rodeada de animalitos a los que cuidaba sin ayuda de nadie, dándoles de comer y beber sus piensos y agua de la más fresquita que salía de un grifo grande, del que brotaba mucha, mucha, pero que mucha y muy fresquita agua.
Ahora por la mañana, sentía un poco de dudas sobre si lo haría bien, así que le preguntó a mamá.
-Mamá, ¿Las mascotas a que no son juguetes? –
- No, cariño, no lo son- Contestó mamá –
- Mamá, ¿A que debemos cuidar muy bien a nuestras mascotas?-
- Claro, porque son seres vivos y debemos extremar el cuidado con ellos para no hacerles daño –
- Mamá, ¿Por qué hay que extremar el cuidado con nuestras mascotas?-
- Porque son seres vivos, cariño, y son seres delicados a los que debemos cuidar-
Mamá estaba un poco extrañada por aquel interrogatorio mañanero y no se imaginaba la responsabilidad de sus respuestas, aunque había contestado muy bien a todas las preguntas. Notó a Ana un poco acelerada pero no le dio mucha importancia. Puso el desayuno de Ana en la mesa y siguió haciendo cosas mientras la niña se bebía su leche y comía una gran rebanada de pan con una riquísima mantequilla extendida por encima.
Salieron de casa y en el coche, camino del colegio Ana siguió con el bombardeo de preguntas sobre mascotas que intrigaban cada vez más a mamá.
Entre preguntas y respuestas, el camino al colegio se hizo muy corto y enseguida llegó Ana al cole.

-Buenos días señorita Rosana- Saludó al entrar en la clase-
La señorita Rosana había dispuesto las sillas en semicírculo en torno a su silla de profesora que iba a ser la silla de la conferenciante. Su silla de profesora, se veía muy grande en comparación con las sillas de los alumnos. Como un trono de reina que se dispusiera a hablar a sus súbditos.
El contexto era tremendamente formal y serio y esto a Ana la llenó de responsabilidad.
Debía hacerlo muy bien.
Debía parecer una reina en su trono.
-Buenos días Ana ¿Has preparado el "trabajito" de hoy?
-Sí, señorita Rosana- Contestó Ana muy firme
-Bien, pues cuando quieras podemos empezar- ¿o prefieres darnos la conferencia después del recreo?
- No, señorita. Empezaremos ahora. –dijo Ana muy segura-
- ¡Adelante!, empieza cuando quieras –
- Queridos amigos, compañeros- Empezó Ana muy solemne-
Quería que su pequeña conferencia fuese algo muy grande para sus compañeros, así que la cubrió de solemnidad y de mucha seriedad.
- Os voy a hablar de mi mascota Yoda- -Prosiguió-
- Yoda es un perrito chihuahua muy gracioso y pequeñito al que todos en mi casa queremos muchísimo porque es un perrito muy bueno y muchas veces, mi compañero de juegos y aventuras.
- Es mi compañero de juegos, pero no es un juguete. 
Es muy importante que sepáis que las mascotas no son juguetes, sólo son compañeros de juegos, por eso, no podemos hacerles nada que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros y además, debemos protegerlos de nuestros amigos porque muchos no saben cómo hay que tratar a los animales.
- Ana, ¿por qué si juega contigo dices que no es un juguete?- Preguntó María desde la segunda fila de sillas levantándose para que la pudieran ver muy bien.
- Yoda juega conmigo como un compañero de juegos, como un amigo mío, pero no es un juguete. Los juguetes los puedes desmontar o tirar al aire, o puedes golpearlo, pero a tu mascota ¡No!. 
A tu mascota tienes que respetarla siempre y no hacerle nada que no le guste, con una mascota hay que ser responsable y cuidarla siempre, llevarla al veterinario cuando está malita y seguir las enseñanzas que te da tu mamá y el veterinario para que siempre se sienta a gusto a tu lado.
- Ana, ¿las mascotas entonces son aburridas?- Preguntó otra niña
- No. Para nada, las mascotas son muy graciosas, hay que saber jugar con ellas, rascarles, sacarlas a pasear, mirar como juegan. Son divertidas.
Cada perrito tiene su -personalidad y cada uno tiene su propia gracia.
-Mi perrita Mina que es muy grandota, porque es una galga, lo pasa muy bien cuando sale a correr. -Le encanta correr. - Dijo Ana presentando así a su otra mascota Mina, una galga negra preciosa.
-¡Claro! Porque es una galga y los galgos corren mucho- Dijo un niño que estaba sentado en la segunda fila muy orgulloso de que todos supieran que conocía esa raza de perro.
- La perrita de mi abuela, "Mafy", es muy tranquila y no le gusta correr, sólo cuando le lanzo la pelota, o le hago sonar el chillón. 
Entonces sí que corre, jajajaja que graciosa, cuando coge la pelota no la quiere soltar y gruñe mucho, pero de broma, porque nunca me muerde. -Explicó Ana presentándoles así a sus compañeros la perrita de su abuela.
- Mi perrito se pone de pie sobre dos patitas- Dijo una de las niñas de la primera fila.
- El mío salta muy alto para coger la pelota-
- El mío hace pipí en el salón- jejejeje –que guarro- jejejeje
- El mío sabe traer el periódico-
- El mío sabe hacer muchas tonterías. Se quiere morder la cola y como no llega, da muchas vueltas, se marea y se cae. Jajajajajaja-
- El mío, ha hecho una caca muy gorda en la cocina de mi casa. ¡Que peste, Dios mío!- Dijo otro niño tapándose la nariz.
Participaron todos los compañeros uno tras otro contando las mil y una formas de comportarse de sus respectivas mascotas.
La señorita Rosana escuchó todo muy atentamente y al ver que se había hecho un silencio dijo:
- Muy bien Ana, me ha gustado mucho tu conferencia, veo que sabes tratar a tu mascota y que siempre te portas muy bien con ella así que te felicito por tu comportamiento y también por tu conferencia que la has preparado muy bien y ha sido preciosa.
- Niños dad las gracias a vuestra compañera-
- Gracias Ana- dijeron todos al unísono pero un poco a destiempo. Como en un coro en el que cantasen sin un director que les dirigiera.
- Gracias a vosotros por haberme prestado tanta atención-
Contestó Ana muy pero que muy orgullosa de haberlo  hecho tan bien.
No podía ser de otro modo, Ana sabía muy bien respetar a sus mascotas y podía transmitir sus conocimientos con verdadera maestría.
La señorita Rosana estaba admirada del saber de aquella niña pequeña tan buena y cariñosa pues a sus cinco años era capaz de distinguir un juguete de un animalito indefenso. Dio un beso a la niña en señal de felicitación y volvió a darle las gracias.
Ana regresó a casa contenta y orgullosa y al llegar le dio un beso a Yoda prometiéndole que siempre se iba a portar muy bien con él para que nunca deseara irse de su lado y que le quisiera para siempre. ¡Yo también te quiero para siempre Yoda! ¡Para siempre!