jueves, 16 de enero de 2014

Hoy veré a los Reyes Magos

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Oigo a mamá recogiendo la cocina. 
La oigo...... 
Escucho ruido de papeles...... 
Ruidos metálicos.....
Tornillos??? 
Parece como si estuviese apretando tuercas..... 
Pone y quita cosas.....
Es como si atornillara algo..... 
¡Que ruidos tan extraños!....  
Limpia a fondo la cocina, no quiere que los Reyes ensucien sus carísimos trajes cuando pasen a través de la chimenea.
Hace un rato, ha venido a ver si yo dormía. (Ha venido más de una vez).... 
Y ahora me ha preguntado ¿Nena.... duermes?.... 
No contesté. No quiero que sepa que estoy despierta.
Mamá quiere que duerma pronto porque esta es una noche muy especial.... 
¡Esta noche es la noche de Reyes! Y....

¡Esta noche les veré! 
¡Esta noche.... Veré a los Reyes Magos!. 
Mamá dice que aún no llegarán, que vienen despacito y  que hasta mañana ya entrada la mañana nada de nada. 
Que llegan durante la noche cuando ya estamos dormidos…. Y…. (Que no lo sepa nadie)  Yo, este año me haré la dormida y así.... 
¡Por fin, les veré!.

Estoy  ansiosa, nerviosa, e impaciente por verles y.... este año por fin les veré entrar con sus camellos y sus pajes. 
Veré como bajan por la chimenea, y cómo dejan sobre la cocina mis esperados y deseados patines.
  

Estaré agazapada, escondida esperando tras la puerta de la cocina, amparada y camuflada por la oscuridad del pasillo y… 
Cuando se paren a tomar las galletitas que les he puesto....

Entonces.... yo, me asomaré y les veré.

En mi cama, pondré la almohada a lo largo, la taparé con las sábanas, la manta y la colcha, así cuando se asomen a mirar si duermo pensarán que estoy aquí, como ahora, en la cama, que estoy dormida,  y cuando vuelvan a la  cocina…. 
¡Les veré!. ¡Les veré como traer mis patines!


Me levantaré en un rato, (cuando mamá se acueste) y…

¡Os veré esta noche queridos Reyes Magos!!!

 Por fin... Por fin…

¡Por fin!.... ¡Hoy os veré!

¡No os olvidéis de mis chuches de Chocolate….

Quiero chocolates de todos los colores.... 
Una chocolatina roja. 
Sí, la que estaba envuelta en aquel papel rojo brillante y hermoso, con letras amarillitas doradas. 
Otra, aquella, chocolatina, la del papel azúl con letras de oro que vi en el escaparate de la confitería. 
Otra, la del papel dorado tan linda que tiene dibujada una niña rubia con un lazo grande que brilla en su precioso pelo ondulado.  
Chocolate, todos los colores de chocolate.... 
Quiero.... toooodos los coloooores de chocolaaaaate.



¡Os espero!!!

Por favor queridos Reyes Magos, ¡No tardéis!, no tardéis que estaré aquí esperando....

¡Que bien, que esta noche veré a los Reyes Magos!!!!

¡Que bien!!!


Lo primero que haré mañana será ponerme los patines, y correr con ellos por el pasillo de casa haciendo muuuuucho ruido. ¡Muchíiiiiiiiiiisimo ruido!


TORRRROOOOooooooonnnnnnnnnnnn.... tron.

TORRRROOOOooooooonnnnnnnnnnnn.... tron.
TORRRROOOOooooooonnnnnnnnnnnn.... tron, tron, tron.....
(así será el ruido que harán las ruedas de mis patines rodando contra las tablas del pasillo tron, tron, tron....)


Llamaré a gritos a mamá para contarle que he visto a los Reyes Magos y que no les ha importado y.... que es más, les ha gustado. 
Que les ha gustado verme, que me preguntaron si había sido buena y que contesté que sí.

(Mentiré un poquito, pero muy poquito, tampoco soy tan mala). Bueno.... a veces, un poco.... Cuando contesto.... y alguna vez que desobedecí o tardé en obedecer.... y el otro día que no hice la tarea del colegio....
Le enseñaré a mamá mis patines ya por fin puestos en mis pies…
Gritaréeeee  muy fuerteeeeeee:
¡Mamáaaaaa!, ¡Mamáaaaaaaaaaa!....
¡Mamáaaaaaaaaaa!....
¡Mira lo que me han traido los Reyes Maaaaaaagossss!!! 
¡Mira, mamá mis patines! 
¡Me han traido los patines que pedí mamá!

Yo, me encontraré  flotando, patinando, haciendo giros y piruetas, como hacía aquella artista del circo que fui a ver con abuela.
Giraré en el aire una y otra vez. 
Haré mil piruetas. 
¡Saltaré!, y suspendida en el aire, haré tres giros. 
Caeré sobre un pie mientras el otro pie permanecerá alzado, flotando. 
Me apoyaré en las dos ruedas delanteras del patín que esté en contacto con el suelo y allí, seguiré girando, volando, y volando.... Estaré volando, sintiéndome eteeeeereeeea. 

¡Saltaré contenta de haber podido ver a los Reyes!.

Seguro que a los Reyes les gustará hablar conmigo, como cuando les vi en la Plaza de Armas y Melchor me sentó sobre sus rodillas.... 
Me preguntó qué había pedido en mi carta y le dije que unos patines y....
Después se confundió. 
Me trajo un patinete con tres ruedas grandes y feas cubiertas por una goma que no hacían ni ruido, ni corrían, ni volaban, ni podía girar, ni nada de nada. 
Con el patinete no podía "volar".

Tenía aquél patinete, una plataforma en la que había que poner un solo pie. 
De la plataforma salía un palo de hierro que se alzaba hacia arriba como un árbol cuyas ramas tomaban la forma de un manillar muy semejante al de una bicicleta.  
Sus extremos, terminaban en unas empuñaduras cual manzanas rojas, maduras y alargadas.... 
¡No podía ser más feo aquél patinete!.... 
Para conseguir que se desplazara, yo tenía que apoyar un pié sobre la plataforma del patín y empujar con el otro pie desde el suelo.... sin dejar de agarrar con mis dos manos  aquél horroroso árbol-manillar de manzanas alargadas....

¡Melchor!!!!.... 

¡Te lo dije!!!.... 

Lo que yo quiero es deslizarme, saltar, volar, flotar, hacer giros. 
¡Flotar.... Melchor.... Flotar!!! 
Como la plumita amarilla de un pollito, que cuando soplé se mantuvo suspendida en el aire. 
Subia.... bajaba.... y así una y otra vez sin tocar el suelo.... lo rozaba, y volvía a subir sin dejar de flotar ni un sólo instante en el aire.
Flotaaaaarrrr.... 
Como carente de pesooooo, etéeeeeerea.

Cuando me ponga mis patines, me sentiré igual que la Estrella que brilla cuando aún no es de noche y está sola, hermosa, única, reluciente, brillante, como colgando de un hilo invisible, suspendida en la noche, colgando del Cielo.

¡No sabes Melchor lo que lloré!!!....
Lloré muchísimo cuando vi aquél feo patinete en vez de los patines que te había pedido. 
Melchor, lloré mucho. 
Mucho.... muuuuchoooo....
y hasta ahora, recordándolo vuelvo a llorar.


¡Esta noche me traerá los patines!.
¡Por favor, Melchor, trae mis patines!.
¡Es el tercer año que te los pido y siempre te equivocas y me traes un patinete!....
Mamá dice que como los años anteriores era pequeña.... y como no me los sabía atar... y que como no sabía escribir.... que podría ser que no me hubieras entendido.

Mamá me pidió que no llorase, que habría sido un error.... Pero.... ¿Cómo no iba a llorar con ese patinete tan feo?
Ahora ya sé escribir Melchor, y.... 
Seguro que sí, que esta vez te lo he explicado mejor en mi carta. 
¿A que sí?


Queridos Reyes Magos: (Melchor)

Quiero que me traigáis dos patines con cuatro ruedas cada uno, que no tengan manillar ni manguitos y que sean uno para poner en un pie y otro para poner en el otro pie. 
Con unas correas cruzadas, que se atan al zapato. (Yo ya sé atar hevillas). 
Ya soy mayor, tengo seis años y podré atarlos yo sola....


....También les vi después en la cabalgata, cuando me saludó Melchor. 
Se acordaba de mi nombre "Merceditas".

Me saludó moviendo su mano de un lado al otro (en Horizontal y sin mover ni un ápice el brazo. Como en la canción de "los cinco lobitos que mamá me cantaba cuando era pequeña")  
Su brazo permanecía quieto, como si su mano no tuviese  nada que ver con aquél brazo, como si perdiese la conexión con una mano que de repente se había vuelto danzarina y graciosa y no quisira tener nada que ver con ella.

Saludaba desde la carroza de la cabalgata, como sólo lo saben hacer  los Reyes. 
Leí entonces en sus labios mientras movia su mano: 
¡Hola, Merceditas! 
Ahora lo recuerdo como si me lo hubiese dicho a cámara leeeeenta " ¡Hoooo laaa Meeer ceee diii tassss!"
y yo le contesté muy contenta aunque un poco vergonzosa: 
¡Hola Melchor! y se me llenaron los ojos de lágrimas de emoción. Busqué refugio detrás de mamá agarrándome a su abrigo verde de tacto de lanoso y suave, que tan bien conocía de esconderme siempre que me sentía acobardada o tímida. 
Me escondí pero sin dejar ni un momento de mira al Rey Melchor que mantuvo en mí su mirada sin dejar de saludarme. 
Me  miró durante todo el rato que tardó en pasar la carroza. Su cara dibujaba una dulce sonrisa de aprobación que me gustó muchísimo. 
¿Querría eso decir que tendré esta noche mis patines? 
Seguro que sí. 
¡Seguro!

Seguro que él también querrá verme despierta y poder hablar conmigo. 
No te reñiré por lo del patinete, (no temas), porque este año sé que no te equivocarás)

No se enfadarán cuando me vean despierta.


Puede que mamá me riña porque me ha pedido que duerma temprano y yo habré pasado la noche tras la puerta de la cocina esperando, sin dormir.....

¡Despierta!…. ¡Despierta y con los ojos abiertos de par en par!!!....


Tendré que mirar a ver qué le han traído a mamá y a papá y si a mi hermano le han dejado la bici que pedía....

Que nerviosa estoy….
¡Que nerviosa estoy!….
Sigo oyendo a mamá recogiendo la cocina....

Que sueño tan grande tengo….
Que sueño....

AHAAAAAAAAAAAAAAHHHH…

AHAAAAAAAAAAAAAAHHHH…

Se me abre la boca...

AHAAAAAAAAAAAAAAHHHH…

AHAAAAAAAAAAAAAAHHHH…

No pienso dormirme!!!!

Cerraré un rato los ojos pero sin dormir…
Sólo un momento..... 

¡No!. 
No pienso dormir.....

No dormiré.

¡Quiero ver a los Reyes Magos!
¡Quiero ver a los Reyes Magos!

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