martes, 24 de mayo de 2016

El ruido de la lavadora.

El ruido de la lavadora, 
repetía incansable:

¡Disfruta!
¡Respira!
¡Vuela!!!

¡Disfruta!
¡Respira!
¡Vuela!!!

¡Disfruta!
¡Respira!
¡Vuela!!!

Abrí la ventana,
Disfruté del aire,
Respiré profundo,
¡Volé!

Me di un baile de aire
hermoso y rotundo.
Mi cuerpo etéreo,
erráticamente imperecedero,
circundó lo eterno.
Circundó la Tierra
Montando en el viento.
Saludó este mundo
Airoso, volátil... 
Extremo... ¡Profundo! 

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Espérame!

Jugué a descubrirte,

persiguiendo tus huellas.

Hallé tus migas olvidadas,
Sobre el mantel, en la mesa.

Tus ropas, en un perchero,

Descuidadas,
Siempre mal puestas.

Se estremeció mi cuerpo,
Al pensarte aquí tan cerca.

Mis manos, se activaron 
eliminando mis prendas,

Para que entre nosotros, 
No existiesen barreras.

Me uní a ti, 
bajo el agua, 
De una ducha perfecta.

Te amé, 
Te dije: Te amo.

No te vayas.
Espérame, aquí, 
Arrimado a la puerta.

Seleccionado para aparecer en el libro "Erotismo Poético II"
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martes, 17 de mayo de 2016

El que calla otorga

Un certero párrafo se clavó en mi mente y allí anidó con la loca intención de hacerlo a perpetuidad. 

¿Certero?

“El que calla otorga” 

Decía aquél cartel colgado en la más cutre de las paredes, y desde entonces no he parado de darle vueltas para lograr comprenderlo en su totalidad.

“El que calla” 

He de confesar que siempre he sido muy callada.

Siempre me ha costado hablar… 

Pero de ahí a “otorgar”… 

¿Otorgar el qué?... 

¿Qué tengo para otorgar?...

¿A quién le interesaría que yo otorgase?...

Mis visitas son recibidas una única vez, y  nadie muestra interés en hablar conmigo.

Consideraría una falta de respeto, oír... 

- ¡Hola, Muerte, otórgame algo! -

Es que…

Relato seleccionado para figurar en un libro de micro-cuentos Se han seleccionado 197 entre 3500 micro-cuentos.

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martes, 10 de mayo de 2016

Y... Sonó el Despertador

Vivía la experiencia más grande de mi vida; no había podido dormir en toda la noche.

Todo se desarrollaba a velocidad de vértigo. 

Deseaba que acabase todo, y temía llegar al final.

Mi mente volaba como nunca, ávida de más y más acción. De más y más detalles, de más y más verdades.

Me sobresaltó el timbrazo del despertador, que interrumpió bruscamente la escena cuando....

La inexorable hora de acudir al trabajo, me obligó a cerrar el libro.

Este microrelato, ha resultado finalista en el concurso Libripedia

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Autocrítica


—¡Por fin, ya lo terminé!
—¡Le cambiaré esta coma!

—¡Mejor, la vuelvo a poner!…
—Esa letrilla le sobra…

—En esta me equivoqué…
—La doy ya por terminada.

—Quizá la haga otra vez…
—Esta parte está muy floja.
—La tendré que rehacer…

—¿Y si le quito esta coma?
—¿Y si la leo después?...

—La autocrítica demora.

—Mas… muy  necesaria es.

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Críticas

—¿Sabes que Albertina, salió temprano esta mañana?
—Últimamente, sale mucho, no está nunca en su casa.
—Eso es que tiene novio…
—¿Novio?
—¿No sabes que Albertina está casada?
—Pues… Me han dicho que a noche…
    Me han dicho… que no parece casada…
    Que cuando anochece, que cuando el sol se apaga…
    Entra un hombre en su alcoba.
    Un marino,  un muchacho, que le ha besado en la playa.
—Pues yo pienso que no es hombre… que de muchacha se trata.
    Porque la tal Albertina, es una moza bien rara.
    Que juega en mesas redondas…
    A jueguecitos de almohadas…

—Me da a mí que esta chiquilla…
    No está casada ni nada.
—Yo creo que hasta fuma…
    Que bebe, que va descalza…
    Que a esas horas de la noche… se desviste en la playa.

—¿¡Hola, cómo estás Albertina!?
—¡Qué gusto verte en en el parque!
—¡Qué gozo, que estés tan guapa!...
—¡Qué hermosa estás, Dios te guarde!...
    ¿Quedamos, para ir a la playa?


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domingo, 8 de mayo de 2016

Comunión Mi niña vestida de Blanco


Y de blanco vistió el alma,
Lavó de amor los recuerdos,
Para vestirse de gala,
Cual blanca orquídea,
Ceñida a su cuerpo.


Bordadas sus hojas,
De infinitos vuelos.

Vuelos que le dieron alas.
Para acercarla a altares,
Para asomarla a su cielo,
Y recibir el milagro,
Conservándolo en su pecho.

Se revistió del amor blanco,
Se envolvió en blancos velos,
Para cubrir de níveo blanco,
Su hermosa alma por dentro.


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